martes, 21 de marzo de 2017

CUANDO LA PROFESIÓN TE TREPA LAS CHULETAS

Foto por El Nuevo Día


Anoche asistí al Hospital Menonita en Caguas, Puerto Rico. No había mucha gente, el hospital remodelado, y bien vacío. Las enfermeras en el turno antes de las 7 de la noche eran muy eficientes y simpáticas. Estaba un guardia de vigilancia, era un muchachito joven, casi calvo, obeso, que tenía este porte de “jaquetón”. Parece que no veía que su uniforme era de guardia de “palito” y no uno estatal ni tampoco del FBI.

Hicieron las preguntas de rigor, la toma de vitales, el médico atendió, comenzó el tratamiento, y después de las 7 de la noche desapareció el mundo. Las enfermeras hicieron el cambio de turno, el guardia seguía con su mirada hostigadora porque por veía cómo el paciente estaba desesperado buscando al médico porque estaba perdido, pero él guardia lo que quería era molestar. Gente ya era 3 horas que el suero y el medicamento se había acabado. Los análisis habían llegado, y el médico no estaba en emergencias. Se fue para observación. Eso lo puedo entender. Pero entonces había dos médicos más, que en vez de atender al paciente que ya estaba en turno y había terminado todo. Seguía tomando casos nuevos y ni se indignó en preguntar para poder ayudar. Cuando se le preguntó al médico, con la aprendiz que parecía una cola de perro detrás del médico, o los enfermeros, decían “solo te puede dar de alta el médico que te atendió”. Entonces se le contestaba “es que ya todo se acabó hace 3 horas, nadie ha venido, quiero saber por lo menos mi estatus”. Pero todos se hicieron de oídos sordos, todos se unieron a reírse, hablar de la situación.

En fin, este relato es para que se percate no solo en Puerto Rico sino en otras partes del Mundo, que muchas veces las profesiones no te hacen una persona ética. Que el compañerismo debe existir, que si el médico no podía dar de alta pues que le avisara al compañero de la situación, pero que no mirara por encima del hombro al paciente como que ese no es su problema. Ellos hicieron un juramento de salvar vidas, ellos cobran gracias a mis contribuciones, aunque uno se vaya del hospital sin esperar el alta, para mí ellos siguen siendo los responsables porque el paciente tiene un historial clínico que avala la supervisión en todo momento. No era para que lo dejaran allí a su suerte.

¿Qué se hizo?

El paciente se dio de alta él mismo. Se quitó el suero, se puso una gasa y siguió su camino a la mirada atónita de todos. Luego, llamaron a la casa para preguntar si el médico le había dado de alta, una pregunta estúpida de la enfermera o secretaria para escuchar lo que decía el paciente, y este le dijo “él no me dio de alta, yo me di de alta”, a lo que le arrancó risas a la enfermera. La ética en su resplandor. 


Asco me dio el manejo de este caso. Así gente no se deje pisotear los derechos, y al personal de seguridad pongan gente seria y servicial, no cacos que se creen maleantes y no aguantan ni un puño si viene una persona violenta. 

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