viernes, 24 de febrero de 2017

MI EXPERIENCIA EN LA UPR CAYEY, LA UNIVERSIDAD ES NUESTRA CASA

Tomada en Internet bajo el Directorio del Sistema UPR
Sello UPR Cayey


Un pueblo ignorante es mucho más fácil de manipular, y creo que las escuelas públicas y privadas no están haciendo lo correcto en dar el mensaje que se necesita de pie la Universidad Pública para aquellos que no poseen la economía necesaria para estudiar en universidades privadas o tomar un avión e irse a otro país a estudiar.

Ayer tuve que defender la UPR en mi trabajo. Fue un momento bien tenso porque la persona indicó que se iba a estudiar a Sagrado porque en la UPR había muchas huelgas en forma despectiva. No sé lo que me sucedió, pero lo tomé personal. Luego me pregunta dónde estudié, a lo que contesté: "Soy profesional y estudié con el sudor de mi frente en la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Soy producto de la Universidad Pública. No fui a una universidad privada que me iban asaltar en la matrícula y los créditos, los trabajos que dan son mediocres en un 80 %. He realizado trabajos a estudiantes de universidades privadas, y hasta las instrucciones tienen errores garrafales y disparates de los profesores. Me han dicho que han reunido profesores para indicarles que no pueden fracasar a algún estudiante porque están pagando lo suficiente y que por lo menos lo pasen con una C. En las universidades privadas encapsulan al estudiante para que se enajene de las situaciones reales en esta colonia y en el mundo. Los encapsulan para que vivan solamente paso a paso su sueño sin mostrar lo que es conciencia, lo que son derechos, deberes, entre otros. Los estudiantes y profesores de la UPR luchan porque allí no se enajena a las personas, allí se ponen a razonar y pensar. Que les den gracias a Dios que la lucha es pacífica, no como la mayoría de lugares en el mundo que cosas similares o de menos envergadura los estudiantes viran el municipio o el país al revés y aquí están haciendo algo "light"." Todos los presentes hicieron silencio. La persona quien me habló se puso roja, luego caí en cuenta de que me fui en el viaje de aquella prepa del 1998.

Mis recuerdos de la UPR en Cayey llegaron a mi mente como una estrella fugaz. Entré sin auto, sin computadora, dependiendo de la transportación pública, las veces que me quedaba a pie, no me hospedaba, y carecía de muchas cosas necesarias para estudiar. La primera vez que compré una calculadora científica para Pre Cálculo por poco colapso porque salió en más de $175 dólares. Para una clase que me tuve que dar de baja y tomarla en verano. La pasé con C gracias a un profesor que se me escapó el nombre. Fue excelente, estudiar en verano es una tortura, pero por lo menos pasé. Detesto las matemáticas. A veces teníamos que poner un grupito dinero entre todos para que la guagua saliera a tiempo o que nos esperara porque el horario era tan pésimo que había clases que terminaban casi a las 7:00 de la noche. No tenía computadora y tenía que esperar al laboratorio que había allí de tecnología y recibir instrucciones de un señor que trabajaba allí tan pedante. Lo odiaba, lo acepto. No recuerdo si tenía alguna condición de salud. 

Es para que vean lo que sufre el estudiante sin dinero, quien se faja por estudiar con tantas carencias. Era en aquellos tiempos que podíamos por lo menos no repetir la ropa en la semana. Usted se puede imaginar ahora. Un Profesor que adoraba era González Barja, era tan "maquiavélico" en su forma de hablar. Me decía que yo era un bullicio en la escritura, que era muy buena para destapar enredos e investigar y hace explotar la bomba. Muchos profesores buenos, otros con un orgullo desmedido y unos pocos como Emanuelli que son tan pedantes, parece que como la naturaleza no la complació en lo que quería ser se desquitaba con el mundo. Estoy tan ansiosa de encontrármela porque ahora le puedo decir dos o tres verdades a la bucha esa. Y no me vengan con que le falto el respeto a los homosexuales, que si la palabra, que si esto, que si lo otro. Es mi blog, y escribo lo que pienso SIN FILTRO. El que no le guste, que no lea y punto. Conocí tanta gente buena, tantos compañeros que me hacían reír, otros que me causaban molestia. Me pasaba en grupo de los "bobos", nunca me pasé entre los populares. Si me pasaba con los "populares" de seguro entraría en probatoria. Con los "nerdos" me mantenía en mi punto medio de poder estudiar. Recuerdo cuando me sacaron de una clase de Ciencias Sociales por reírme por culpa de un familiar de Rosselló que era compañero mío. También, de la "chica Cover Girl" que decía que solo bebía café importado. El amor que tenía la Profesora "Gata Salvaje" para que aprendiéramos Economía y llegábamos a su clase todos virados con un aliento salvaje de verdad. Recuerdo que para esa clase tenía que esperar 6 horas libres porque no podía ir a mi casa y virar. No tenía carro. No tenía tampoco de qué estudiar. No estaba en alguna organización. Y mi punto de encuentro y solidaridad era "El Mirador" desde las 10:00 am. Se pueden imaginar como llegaba a la clase, quien sabe, sabe. 

También había problemas como una muchacha que le decíamos "Boquita de Payaso" que le dio queja a la prima que era lesbiana y pesaba como 400 libras. Recuerdo que la gorda llegó con dos marimachas más a gritarnos y decir tonterías. Al final, se fueron y las que estábamos allí nos reímos.  Pero luego agarré a la "Boquita de Payaso" y por poco le daba por estar dando quejas. La "jalé" frente a un salón donde había clases y el profesor mandó a callar a todo el mundo para escucharme porque discusión no fue, esa mujer no se atrevía hablar. La prima se murió los otros días de cáncer. Tantas anécdotas, pero a la misma vez aprendí demasiado de la vida, de los derechos, de la importancia de ayudar los otros, a los pobres, de no vivir enajenados, de defender la universidad porque se convierte en nuestra casa prácticamente. Lo que relato fue para el 1998, claro que las cosas han cambiado. Han cambiado tanto que a Alexander Greaux lo acusaron hace poco de pornografía infantil. El estaba estudiando cuando yo estudiaba y también Victoria Sanabria. No dejaba de asistir con el mismo sombrero. Quien duró menos de un año fue Wisin que iba todos los viernes con la misma camisa A/X gris y se pasaba en la cafetería faranduleando. Muchos ni le hacíamos caso porque era parte de Cayey. 

Muchos no saben los sacrificios, las horas de dormir en los pasillos, el valor de un café después de horas de desvelo, el dejar un examen en blanco porque todo se te escapó de la mente, el cambio de universidad en las Justas porque Cayey casi no ganaba medallas, pobres toritos. La habilidad de Stacy. El abogado del padre de Lorenzo, quien me dio Derecho Mercantil, en ese momento era un pollito hermoso. Me aprendía los derechos de tan solo verlo. Al finalizar el curso nos invitó a cada cual al Mirador que nos pagaba una cerveza. Nos dijo lo que pensaba de cada uno, de mí dijo que yo era una "hp". Nunca entendí el por qué.

Unas compañeras que murieron en accidentes de tránsitos que me marcaron mucho, una murió en motora con su esposo acabada de casarse, se llamaba Lisandra y era bien buena. La otra llegaba de un jangueo, su mejor amiga que manejaba quedó dormida, se metieron debajo de un truck y terminó decapitada. Muchas compañeras que se casaban y no entendía en ese momento su emoción. El matrimonio para ese tiempo no era algo que deseaba, cada vez lo quería más lejos y si aparecía alguien. Ver a otras embarazadas y hacerles favores porque no podían por las barrigas, me sentía hostigada con tantas barrigas. Fue terrible, pero a la misma vez fui parte de ver esos niños nacer y hoy día son todos unos hombres y mujeres. 

La semana de los prepas, las situaciones que eran de peligro, tantas y tantas cosas.

Creo que la UPR no se puede defender solo por lo económico sino también por ser nuestra casa. La casa de los pobres y de los que ayudamos a la clase baja. Los burgueses vayan con tacos a sus universidades privadas. 

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