miércoles, 2 de noviembre de 2016

3 + 1 = 4 SILENCIO

Foto por "El Nuevo Día"


Cuando escuchaba a alguien gritar la palabra "loco" me reía, y muchas veces me burlaba o me daba cierto temor el comportamiento errático de personas que no estaban bien de la mente del barrio o del caserío. Para mí, era un individuo más en esta sociedad, en la nada porque la familia ni el gobierno se hacen cargo de estas personas con dicha discapacidad. Lo cierto es que el diagnóstico juega un papel importante porque cada enfermedad mental va desde lo más simple hasta lo más complicado. Además, la ignorancia de creer que es el carácter, una perreta, el diablo, un brujo, entre otras historias, no hacen que la persona reciba la ayuda correcta.

Toda persona que abusa física, sexual o verbalmente de otra persona, es una persona enferma de la mente. Esto lo aprendí a través de los años y con experiencias propias. La gente se molesta porque solo ve lo malo, lo negativo, pero no ven que el cuadro es mucho más grande, más abrumador. Y lo increíble que muchas de estas personas que padecen de enfermedades mentales son los primeros en señalar o criticar a otros que tienen las mismas, pero con diagnósticos distintos. Por ejemplo: si alguien está feliz ahora y luego está triste o molesto, culpan a las hormonas o la mensatruación, pero no a una condición bipolar.

Esta mañana en Puerto Rico, no en un país tercermundista, no es una serie de Zombies, no es un cuento de ficción, hoy en mi Isla, un padre de 50 años asesina por asfixia a sus tres hijos menores (dos niñas y un varón) y luego se ahorca en el árbol del patio de la casa. Una vecina vio el cuerpo, y decide llamar la policía. Cuando entran a la residencia se encuentran con los cuerpos inertes de tres niños 5,7 y 9 años en sus camitas. Parecía que estaban durmiendo, y él aprovechó. Entiendo que Ciencas Forenses dictará cómo fue el asunto. La madre de los niños se fue a Estados Unidos a trabajar y los dejó a cargo de su madre, la abuela materna, quien estaba en la casa, pero no se percató de lo que sucedía. 

Quien se pregunta ¿cómo pasó? Lo que ha trascendido es que la madre de los niños tenía una orden de protección contra este individuo acusado de Ley 54, realizó un acto de violencia frente a los niños, pero la protección fue hacia la mujer, y no a los niños. Así como un padre viola a su hija biológica que no puede ocupar espacio en nuestras mentes, así sucede y se llama: falta de sanidad mental. Quien está enfermo de la mente, hace cosas como estas. No es cosa del diablo porque si fuese así dios metería la cuchara para detener estas atrocidades. No se detiene estos actos tan triste, sino que suceden sin alguna intervención divina.

Leo los comentarios de las personas en las redes comentando, y más se deprime uno porque la ignorancia en este país es tan abrumadora que da miedo. Lo que da miedo son las ideas y pensamientos, creencias y códigos de venganza entre adultos, menores, profesionales, desempleados, hombres, mujeres, y niños. Desde comentarios pueblerinos que "eran unos angelitos" hasta se creen detectives porque piensan que él mató la esposa y tejen esta historia terrorífica. Otros no les importa la situación y los comentarios burlones dan más miedo que la masacre.

Un hombre mayor que ya tiene problemas de violencia doméstica es que ha venido de un hogar o de experiencias traumatizantes que decide realizar el patrón o comenzar nuevos actos que causen terror a otras personas cercanas.  Una mujer que decide tener 3 hijos con un hombre que alegadamente es violento, viene de un pensar sumiso, niños con edades menores tan consecutivos. Una persona no cambia de la noche a la mañana en estos casos, él tuvo que mostrar alguna vez su personalidad. El sufrir violencia, dejar los hijos solos con él, denota no irresponsabilidad sino miedo, porque realmente nadie sabe lo que sucedía en ese hogar. Bueno, a lo mejor sí. 

Todas las personas que escucharon las discusiones, las que se asomaron por las ventanas, las que llamaban a otros vecinos para que escucharan las discusiones son tan cómplices como el Departamento de la Familia que dejó la relación paterno filial entre el hombre abusador y sus hijos. La forma del asesinato es una fría, cruel, premeditada, y aun no sabemos si él los mató por el placer de la furia o porque se enteró de alguna acción que cometió la esposa de este en los Estados Unidos que desencadenó en tal molestia.

Nadie habla de la salud mental, lo dejan pasar por algo. A sabiendas que es el causante número uno de los crímenes más horrendos en esta colonia. Lo peor, lo mezclan con la política y ahora es que viene gente a preguntar qué candidato ha dialogado sobre el tema de la salud mental. En este momento, a estas horas, por este crimen. Y nada se volverá a sumar otras víctimas, el causante es la falta de sanidad mental...

En fin, tenemos tres indefensos niños asesinados por un adulto que suman cuatro seres que pudieron estar vivos y no ser parte del "ay bendito" o de las lágrimas de una sociedad que no merece existir por la enajenación completa de la gran mayoría de su población. 

Quien mató a esa familia no fue la violencia de género. Quien mató esa familia fue la falta de salud mental y todos los que miraron hacia el otro lado cuando veían sucesos sospechosos.

No sean hipócritas.

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