sábado, 24 de octubre de 2015

DISCULPE, PERO NO NACI CON INSTINTO MATERNAL



Ya me estoy preparando para las críticas funestas, las faltas de respeto, y que soy un monstruo. En realidad quiero dedicar esta entrada a todas aquellas personas que piensan que el objetivo de toda mujer es ser madre. Lo siento mucho, es una decisión muy personal que la sociedad no debería ni meterse.

Desde que tenía 12 años no pensaba en sexo, (como hoy las niñas piensan), pero ya sabía que no quería ser madre. Nunca me llamó la atención. Quizás lo que he visto cerca de mí y mi carácter no me ayudarían jamás.

Leí los otros días un artículo que una chica explicaba que la tenían cansada que le preguntaran que cuándo sería madre, y que la gente no debería preguntar eso porque no sabían si la mujer era estéril o estaba pasando un aborto con una pena silenciosa. 

En mi caso es muy sencillo, no me gustan los niños. Pienso que es una responsabilidad muy grande, que por más que los eduques bien, en algún momento se pueden virar contra uno. La sociedad es tan hipnotizante que te arrancan de tu vida, a un hijo. Yo no nací para dejar de comer y vivir por hacer comer y vivir a otra persona. Una persona que nació de mí, de mis incomodidades físicas mientras el padre sigue gozando 9 meses en la vida. He visto como mujeres embarazadas están con catarro y lo pasan sin una Panadol porque no pueden tomar nada. Las he visto llorar de dolor o porque las hormonas se concentraron en "joder" ese día. La gente comienza a especular si es niña, niño, y ahora con estas libertades sexuales no sabemos si nace Transformer. Nunca he entendido un maldito sonograma, veo un reguero, no veo alguna figura.

La primera vez que fui a un ginecólogo fue porque me tenían que operar, y el estar sentada en esa sala con tanta mujer preñada me daba un asco terrible. Una vez una señora me dijo: "no vas a engordar mucho porque tienes un cuerpo lindo, así que ese bebé te ha hecho bendecida". Con la misma cara de un velorio le dije "no estoy embarazada, vengo por una operación y nunca seré madre porque no me gustan". Eso fue como llamar al diablo en esa sala, todos me miraron. Ahí comenzó la señora a decirme mil cosas, entre ellas que el escuchar "mamá" era algo milagroso y no se puede explicar. Le dije: "señora a mí no me interesa que me llamen mamá". El silencio se apoderó de aquella sala hasta que me fui. Creía que me iban a sacar todo, pero para mi desgracia no fue así y hasta mi ginecólogo me dijo que si algún momento pensaba tener un hijo y que no lo quería, que él me lo adoptaba porque su esposa no podía tener hijos. ¿Y qué diablos se creía el Testigo de Jehová este?

Mi reloj biológico está avanzando y yo muy alegre. No me interesa tener hijos, apoyo el aborto porque si vas a traer al mundo a alguien a quien no deseas para que sufra, pues no es un crimen. Y no es que no lo evites, pero si hay un accidente sea con el preservativo, con la pastilla o el ritmo, puede haber errores, y te cuidaste de mil maneras, pero sucedió. 

En esta sociedad si lo abortas eres una asesina, si lo traes al mundo y lo regalas eres una mala madre y si nunca pares no eres una mujer hecha y derecha. A mí no me importa la maternidad, en serio. 

De solo pensar todas las etapas, de cómo saldrá sano, feo, el llanto, las enfermedades, la escuela, la adolescencia, su adultez en mi casa, siempre tendré que resolverlos. Si me sale niña me mete las patas y si me sale niño va preso. Y si lo educas con buenos valores, viene el hijo de otra infeliz y me lo mata. Porque por los hijos se sufre, lo he visto. Y si ya he sufrido bastante en esta vida, para qué me voy a complicar la vida. 

Cada cual con sus gustos, sus decisiones. Pero disculpe, no nací con instinto maternal y eso no me hace menos mujer. 

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