viernes, 25 de septiembre de 2015

CUANDO UN BORICUA TE METE EL PIE

NO GENERALIZO A LOS PUERTORRIQUEÑOS
PERO TODOS SABEMOS LA QUE HAY


A mucha gente no le va a gustar este escrito porque entiendo que están buscando temas más frescos y positivos para afrontar todo este revolú que estamos viviendo. ¿Qué estamos viviendo? Pues bien, una sociedad individualista, farandulera, hipócrita, injusta, la cual no tiene valentía para solidarizarse con casos de gran magnitud o alcance. Uno no puede ser tan malo, no puede ser una persona egocentrista, no puedes pasar por el lado de alguien que te pida ayuda aunque sea con la mirada, y volteas la cara, quizás porque no es domingo de misa.

El puertorriqueño ha perdido su esencia, y es normal que todo vaya cambiando. Lo que no voy a permitir es que se den con piedras en el pecho afirmando que somos una Isla excelente cuando en realidad no somos todavía tercermundistas, pero creo que en la falta de valores tocamos fondo con tanta maldad e injusticia. Lo he vivido, mucha gente que conozco lo ha vivido, cuando un boricua, un amigo, una persona a quien tú le tenías plena confianza, que hasta le hiciste algún favor, de pronto se convierta en un nuevo enemigo de la nada. No actúan de frente, solo saben meter el pie para que te caigas.

En la parte laboral siempre me ha sucedido, y no creo que sea nada más yo sino muchas personas tienen a alguien que por x o y razón sin tú hacer daño a su persona comienza a realizar actos en tu contra que te pueden costar tu empleo o tu buena reputación. Esta semana me sucedió con un compañero que hasta lo ayudé en una investigación que tenía de la universidad sobre cementerios en Puerto Rico. Recuerdo ese día, ese sol, mis pies hinchados, y yo “fajá” porque lo consideraba un buen compañero. Sí tenía fama que usaba a las personas para lograr su agenda, pero no pensaba que iba a bregar de esa forma tan absurda conmigo. Incluso, trabajamos en un empleo anterior juntos, y la amante que tenía me indicaba que él utilizaba a las mujeres, quizás estaba despechada, pero no me importaba esa parte, jamás será de mi tipo (fo). Allá cada cual con sus usos, pero por algo se empieza. Luego se fue de ese trabajo, años más tarde me lo encuentro en otro trabajo. Pensaba que el compañerismo que teníamos era una base fuerte, pero me percaté que él aspiraba a otras cosas, como sobresalir, por ejemplo. Soy de esas personas que me encanta observar. De él se enamoró una novel figura pública que no voy a decir su nombre, y de seguro la ha utilizado. Ella está tan enamorada que le ha hecho un sinnúmero de favores, no lo digo yo, me lo dice ella, pero se ha dado cuenta que utiliza a las personas. Incluso, una vez me dijo que utilizaba el trabajo para poder escalar unos objetivos, y cuando los consiguiera poder marcharse. La cosa es que pasa como siempre, es una de las vacas sagradas. Y me da mucha lástima que el jefe crea que el tipo sea un hombre leal 100 %. El punto es que esta semana me metió el pie para que yo cayera en un trabajo que debo hacer. Nada, estoy contra el reloj, pero deja un mal sabor que alguien de tu propia raza, lugar, nacionalidad, se haya comportado de esa manera por factores que desconozco. En fin, luego de pasar ese trago amargo, y que mucha gente me ha dado la razón, y creen que hay una lucha de poder, no conmigo sino con otro compañero, lo importante es que sigo hacia adelante porque el boricua busca alguna salida, y si se cae, se levanta con más fuerza. Cuento mi historia, quizás no te importe, pero te la relato para que te des cuenta que también a mí me suceden cosas, y que el mundo es bonito, pero no es un cuento de hadas.

No sé qué sucede con el boricua, creo que ya está cansado del coloniaje, de pasar tanto trabajo y no ver un cambio positivo, de que todo sea una monotonía constante. Somos muy buenos criticando cuando no tenemos que criticar. Otros somos muy buenos observando, y cuando hablamos sin filtro, la cosa se pone fuerte. Por ejemplo, cuando digo que Raymond Arieta aprovechó su caminata para tener el programa de televisión, y fue el gancho para que se pegara, la gente me mira con esta seriedad como si les mencioné de mal manera a sus madres. Raymond hizo un buen papel, apelando a lo sentimental y lo logró. Hay que ser realistas, a veces no dan gracia en sus programas las secciones o están llenas de un humor con doble sentido. Y me choca cuando una persona lleva un mensaje de esperanza a miles de personas por una enfermedad, de momento de un giro de 360 grados para otro gancho publicitario. Incluso, hasta vemos en el mismo programa favoritismo. ¿Cuántas veces sale la chica que es obesa? Pocas veces. Y las pocas veces que sale, la ridiculizan por su peso. El boricua tiene esa gran habilidad de usar una cosa por otra. Ahora la periodista Keylla Hernández sufre de cáncer pulmonar, y salió hoy que alguien está recogiendo dinero para sus tratamientos cuando no han pedido ni un centavo oficialmente. A veces veo tanta gente en lo de Raymond pidiendo dinero en latas que uno no sabe quién es quién porque todo es un faranduleo. Suena fuerte, pero es mi opinión. A lo que ha llegado el boricua, aprovecharse del mal ajeno.

También, hay boricuas que no tienen la cría en decir las cosas de frente, y todo lo arreglan en un estado de Facebook. A veces criticamos las redes por su uso, pero no podemos pasar desapercibido que nos ayuda para desahogarnos cuando no tenemos un amigo cerca o no tenemos a alguien. He visto como mucha gente sacan un “screenshot” de un estado de otra persona, lo imprimen, y se lo llevan a la persona de la cual está escribiendo la otra persona. ¿A caso no tenemos derecho a expresarnos de un mal momento, de un mal servicio, de una mala experiencia, de no salvaguardar algún derecho? ¿Qué saca una persona con imprimir un estado y llevarlo a la persona en cuestión? La persona si quiere se lo puede decir en la cara como solo opinar en su privacidad, con su cuenta, y todo queda ahí. Pero hay boricuas que engrandecen la cuestión, les gusta meter el pie, y que la situación se haga más terrible.

Esta semana pude leer en un Facebook un caso de una excelente madre que siempre relata los sucesos con su hija adolescente que tiene autismo, y los tantos malos ratos que pasa ya que la gente no está debidamente educada ni orientada en estos casos. Se supone que el Departamento de Educación proteja a estos niños y adolescentes brindándole el derecho de educarse en un ambiente seguro con PROFESIONALES. Lamentablemente muchos maestros han perdido su norte, debido a tantos atropellos gubernamentales porque la educación en Puerto Rico se ha politizado. Nosotros recibimos beneficios económicos federales que se supone que se den con ellos un buen uso. Creo que el Departamento de Educación debe sacar una semana completa para educar a todos los maestros sobre las distintas condiciones porque lamentablemente antes era uno de un grupo de 30, hoy estamos hablando de 15 en un grupo de 20, que tienen necesidades diversas. No quiero que lo tomen a mal, pero escribo según lo que escucho y leo. Muchos maestros indican que ellos no estudiaron para “bregar con niños especiales, anormales, problemáticos”. Cuando un ser se comunica de esa manera, instantáneamente le deberían quitar la licencia. El mundo ha cambiado, nuestra sociedad es otra, cada madre de un niño con alguna limitación no pidió que su hijo llegara a este mundo con esos problemas. He visto como lloran de rabia, desesperación porque por más que lean, que repitan a sus hijos dentro de lo que pueden entender lo que es y no es correcto, a veces es imposible controlar emociones. Más aun en una sociedad donde la madre tiene que trabajar, no hay un padre cercano, patronos gubernamentales o privados tampoco entienden situaciones como estas. Si mucho les ha tomado a los patrones entender que una mujer tiene derecho a tres meses de maternidad (y cuidao), ahora se están tratando de acostumbrar a lo que es la lactancia. Entonces muchos padres tienen fe en la educación de su Isla, cree que deja en buenas manos a sus hijos, con profesionales de acuerdo a la situación que se presenta, y ver la irresponsabilidad de ellos, la falta de respeto de otros maestros con sus comentarios fuera de lugar, cuando no saben si en algún futuro un familiar tenga un hijo con alguna necesidad o situación que amerite un trato más efusivo. Esta madre se desahogó como siempre hace por Facebook, vino una de sus “Friends” que trabaja para el Departamento de Educación, imprimió su estado, y lo llevó a la escuela. ¿Cuál fue la molestia? Que la madre expresara su indignación acerca de un proceso tan sencillo como educar a un estudiante con necesidades diversas para lo cual el Departamento de Educación está recibiendo dinero y por el cual esa persona está cobrando. ¿Cuál es la necesidad que un boricua haga esa acción, que no es un daño sino que abre una caja de Pandora? ¿Qué está sucediendo con el derecho de los menores en Puerto Rico? ¿Cuál fue la necesidad de esa persona en meter el pie cuando sabe que ahora quien puede sufrir es la menor? Porque una cosa está pintada en blanco y negro, aquí las cosas de adultos lo pagan los hijos de los demás. Es un desquite, tras otro desquite, y lo peor usan menores en vez de arreglar las cosas como adultos.

Por estas cosas expreso que el boricua, no en su totalidad, le gusta meter el pie. Le gusta cucar, le gusta mojar el piso para ver quién resbala, le gusta incitar, le gusta provocar, pero cuando las cosas no salen como tenían pensando entonces recurren al discurso del diálogo, de las disculpas, de cómo arreglamos esto, entre otras. A veces pienso que ni decir la palabra “demanda” tiene algún efecto, quién tiene dinero hoy día para pagar. Ni la persona ni el gobierno. Incluso hoy vi un caso de una mujer que trabajaba para una compañía de comida rápida, que su jefa no la dejaba sacarse la leche porque había dado a luz, fue maltratada emocionalmente, físicamente, y recibe un cheque de casi $10 mil dólares como si esa cantidad pagara lo que realmente hacen los patronos en casos que nadie ve. Porque para aumentar el nivel de maldad colectiva, aquí los patronos privados están cobijados con mil leyes y sus empleados miran para el techo porque hasta el tiempo de almuerzo es una concesión que hace la compañía y no una obligación por si usted no lo sabía.

¿Por qué meter el pie cuando no es necesario? ¿Por qué hacer daño? ¿Por qué utilizar a otras personas? ¿Por qué invadir tu privacidad como el Facebook es una práctica común cuando en muchas ocasiones es ilegal? ¿Por qué los lugares que uno piensa que debe haber ética: la escuela, la iglesia, los tribunales, los cuarteles impera una ley efusiva de meter el pie para escalar peldaños? ¿Por qué ser así? ¿Por qué crear una controversia cuando no estás pasando por esa situación o no tienes ese puesto? ¿Por qué meter el pie si no estás en los zapatos de la otra persona? ¿Y la empatía? ¿Y Dios? ¿Y la Isla Estrella? ¿Y los consejos de Titi Sandra, Pacheco, María Chuzema, Chícola y la Ganga, “Atención, Atención”? ¿Dónde quedó ese boricua que ayudaba en todo momento, que se esmeraba por hacer bien su trabajo y ayudar a su compañero, unir fuerzas para lograr un objetivo?


Ya sé dónde quedó ese boricua, en algún lugar, en cualquier hora, esperando por puro placer, para ver a quién le meterá el pie. 

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